Evaluación cognitiva digital y biomarcadores en sangre: dos perspectivas complementarias para evaluar la enfermedad de Alzheimer

Evaluación cognitiva digital y biomarcadores en sangre: dos perspectivas complementarias para evaluar la enfermedad de Alzheimer

Los biomarcadores en sangre están facilitando la detección de cambios biológicos asociados a la enfermedad de Alzheimer mediante una simple extracción sanguínea. Sin embargo, no nos dicen por sí solos si una persona presenta deterioro cognitivo ni cómo este afecta a su funcionamiento.

Un nuevo estudio internacional, publicado en Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring y con participación de la Unidad de Memoria de Sant Pau, ha estudiado cómo una evaluación cognitiva digital y un biomarcador sanguíneo de Alzheimer, la pTau217, pueden aportar información complementaria sobre estas dos dimensiones de la enfermedad.

¿Qué se ha hecho en este estudio?

El estudio incluyó a 688 participantes de Australia, Barcelona y Estados Unidos.

Los participantes completaron una evaluación con el Altoida NeuroMarker, una herramienta digital autoadministrada que recoge información sobre diferentes aspectos del funcionamiento cognitivo a través de tareas realizadas en una tableta. Además, en un grupo de participantes se determinaron los niveles de pTau217 en plasma.

Los investigadores analizaron la capacidad de la evaluación digital para identificar el deterioro cognitivo leve (DCL), estudiaron su relación con los niveles de pTau217 y modelaron cómo ambas herramientas podrían utilizarse de manera secuencial dentro de un posible proceso diagnóstico.

Resultados principales

La evaluación digital permitió diferenciar a las personas con deterioro cognitivo leve (DCL) de aquellas sin deterioro cognitivo.

Las personas identificadas como DCL mediante la evaluación digital presentaban con mayor frecuencia niveles elevados de pTau217.

Esto muestra una relación entre las alteraciones cognitivo-funcionales detectadas digitalmente y un biomarcador de la biología de la enfermedad de Alzheimer.

En un modelo teórico en dos pasos, utilizar primero la evaluación cognitiva digital permitió seleccionar una población con mayor probabilidad de presentar patología de Alzheimer antes de realizar el biomarcador sanguíneo.

¿Por qué es relevante?

La evaluación cognitiva y los biomarcadores sanguíneos proporcionan información diferente y complementaria. La primera ayuda a caracterizar si existe deterioro cognitivo y cómo se manifiesta, mientras que la pTau217 aporta información sobre la posible presencia de patología de Alzheimer.

A medida que los biomarcadores sanguíneos se incorporan a la práctica clínica, disponer también de formas objetivas y accesibles de evaluar la cognición puede ayudar a que más personas se beneficien de los avances en el diagnóstico y tratamiento del Alzheimer.

Este estudio constituye un primer paso para explorar cómo ambas herramientas podrían utilizarse conjuntamente.

Agradecemos a todos los participantes y sus familias, cuya contribución ha hecho posible este trabajo.

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