Los cambios en la β-sinucleína sérica preceden a los biomarcadores sanguíneos de la patología de Alzheimer en el síndrome de Down

La disfunción sináptica es uno de los primeros procesos implicados en la enfermedad de Alzheimer (EA) y está estrechamente relacionada con el deterioro cognitivo. Sin embargo, los biomarcadores sanguíneos disponibles actualmente reflejan principalmente otros procesos patológicos, como la patología amiloide y tau, la neurodegeneración o la activación glial, mientras que existen pocos biomarcadores capaces de detectar alteraciones sinápticas tempranas mediante una muestra de sangre.

La β-sinucleína es una proteína localizada predominantemente en las terminales presinápticas que ha surgido como un potencial biomarcador de disfunción y daño sináptico en enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, su comportamiento en sangre durante las fases más tempranas de la EA sigue estando poco caracterizado.

Este estudio, publicado en Alzheimer’s & Dementia, aporta nueva evidencia de que los niveles de β-sinucleína en sangre aumentan de forma temprana a lo largo del continuo de la EA en personas con síndrome de Down (SD), precediendo a los cambios en otros biomarcadores sanguíneos establecidos de la enfermedad.

¿Qué se hizo en este estudio?

Este estudio transversal analizó los niveles séricos de β-sinucleína en una cohorte de 131 participantes, que incluía adultos con SD en diferentes estadios clínicos de la EA y controles euploides sin deterioro cognitivo. La β-sinucleína se cuantificó mediante inmunoprecipitación acoplada a espectrometría de masas y se investigó su relación con el estadio clínico y la edad. También se examinaron sus asociaciones con otros biomarcadores sanguíneos de la EA, medidas cognitivas y marcadores de neuroimagen estructural y metabólica.

Principales resultados

  • Los niveles de β-sinucleína aumentaron progresivamente a lo largo del continuo clínico de la EA en adultos con SD, con alteraciones ya detectables durante las fases asintomáticas de la enfermedad.

  • Los aumentos de β-sinucleína fueron detectables aproximadamente 21 años antes del diagnóstico de EA prodrómica, lo que sugiere que las alteraciones sinápticas pueden identificarse en sangre décadas antes de la aparición de los síntomas clínicos.

  • Los cambios en β-sinucleína precedieron en más de 7 años a las alteraciones en otros biomarcadores sanguíneos establecidos de la EA, incluidos p-tau217, la cadena ligera de neurofilamentos (NfL) y GFAP.

  • Los niveles más elevados de β-sinucleína se asociaron con un peor rendimiento cognitivo, incluyendo medidas de memoria episódica, así como con atrofia cortical e hipometabolismo cerebral en regiones cerebrales vulnerables a la EA.

¿Por qué es importante?

Estos hallazgos posicionan a la β-sinucleína como un prometedor biomarcador sanguíneo temprano de disfunción sináptica en la EA asociada al SD, capaz de detectar cambios décadas antes de la aparición de los síntomas y de forma más temprana que otros biomarcadores sanguíneos establecidos.

La posibilidad de monitorizar las alteraciones sinápticas mediante una muestra de sangre podría complementar los biomarcadores actuales de patología amiloide y tau, neurodegeneración y activación glial, proporcionando una visión más completa de los diferentes procesos biológicos que tienen lugar durante las fases más tempranas de la EA.

Además, los biomarcadores sanguíneos sensibles a cambios tan tempranos podrían ser especialmente relevantes para monitorizar la progresión de la enfermedad y contribuir al diseño y seguimiento de futuros ensayos clínicos en personas con SD, incluyendo la evaluación de intervenciones terapéuticas iniciadas antes de la aparición de los síntomas.