La perfusión cerebral es la cantidad de sangre que llega a una determinada región del cerebro en un momento dado; es, en definitiva, el “riego” que aporta oxígeno y nutrientes a las neuronas.
Cuando la perfusión disminuye o se distribuye de manera anómala, puede indicar que un área está empezando a deteriorarse, incluso antes de que se observen síntomas clínicos o signos de atrofia, como se ha observado en la enfermedad de Alzheimer (EA).
Sin embargo, los patrones de perfusión en el síndrome de Down, una forma genética de la EA, han sido poco explorados, al igual que su relación con la patología de la enfermedad. Por ello, en este estudio evaluamos la perfusión mediante una técnica de imagen no invasiva con el objetivo de detectar señales tempranas de EA y monitorizar su evolución en la población con síndrome de Down.
¿Qué hemos hecho en este estudio?
Mediante una secuencia de resonancia magnética llamada ASL (“Arterial Spin Labeling”) y su procesamiento con ASLprep, cuantificamos el flujo sanguíneo cerebral, una medida de perfusión cerebral, en 51 euploides cognitivamente sanos, 54 adultos con síndrome de Down (34,54 % sintomáticos de EA) y 25 pacientes euploides con EA esporádica. Analizamos los efectos de variables demográficas, el estadio clínico y biomarcadores de EA (en líquido cefalorraquídeo) tanto en la perfusión global como regional, y comparamos el patrón topográfico de hipoperfusión entre los subgrupos.
Principales hallazgos
- Se observó una reducción de la perfusión cerebral en el síndrome de Down respecto a los controles. A nivel regional, los adultos asintomáticos presentaron hipoperfusión predominante en áreas temporo-parietales, incluidas la corteza cingulada posterior, la corteza temporal inferior y porciones de la corteza occipital. En las fases sintomáticas, la hipoperfusión se extendía a regiones frontales. Este patrón sugiere una progresión funcional a lo largo del continuo clínico de la EA.
- En síndrome de Down, sujetos con sintomatología de EA mostraron una mayor hipoperfusión en regiones parietales con respecto a los asintomáticos.
- La topografía de hipoperfusión observada en las poblaciones con sintomatología EA, tanto euploides como síndrome de Down, fue muy similar entre sí. Reforzando que los mecanismos fisiopatológicos que alteran el flujo sanguíneo cerebral son convergentes entre la enfermedad de Alzheimer asociada al síndrome de Down y la enfermedad de Alzheimer esporádica.
- Las reducciones de flujo sanguíneo cerebral se correlacionaron con biomarcadores de EA en regiones temporo-parietales, destacando la relevancia biológica de la hipoperfusión detectada por ASL como señal de la EA.

¿Por qué es importante?
Los cambios de perfusión cerebral medidos por resonancia magnética (ASL) en personas con síndrome de Down reproducen los patrones observados en las formas esporádicas de la enfermedad de Alzheimer, lo que refuerza claramente su valor traslacional. En fases preclínicas, detectamos hipoperfusión temprana en regiones temporo-parietales que se extiende hacia áreas frontales a medida que aparecen los síntomas. En conjunto, estos resultados indican que el ASL, una técnica no invasiva, es sensible para detectar alteraciones de perfusión antes de la aparición de síntomas en el síndrome de Down. Se necesitan estudios longitudinales para establecer la utilidad de la perfusión cerebral como biomarcador de progresión y como criterio de respuesta en ensayos clínicos dirigidos a la EA en esta población.