Es una prueba de imagen que tiene una duración aproximada de 60 minutos y permite ver con detalle la estructura del cerebro. Suele formar parte de la evaluación rutinaria de los pacientes con problemas de memoria u otras afecciones neurológicas.
Las contraindicaciones para la realización de esta prueba incluyen: tener implantado un marcapasos, desfibrilador automático, clips aneurismáticos o cualquier prótesis metálica no extraíble.


