La punción lumbar se realiza para estudiar el líquido cefalorraquídeo, el fluido que envuelve al cerebro y la médula espinal. Analizando sus proteínas podemos comprender mejor los procesos biológicos que ocurren en algunas enfermedades neurodegenerativas.
Se efectúa mediante la introducción de una aguja en la zona lumbar, que es el lugar más seguro para llevarlo a cabo, ya que queda por debajo del extremo final de la médula espinal y no existe riesgo de dañarla.
Frecuentemente, se utiliza un anestésico local antes de la punción y, de esta manera, se reducen al mínimo las molestias del procedimiento.


